Mi amor maravilloso como la piedra insensata Esa palidez que tú juzgas ligera Tanto te extravías de mí para volver A la hora en que el sol y nosotros dos hacemos una rosa Nadie ha debido encontrarla Ni el cazador furtivo ni la esbelta amazona que habita Las nubes Ni ese canto que anima las habitaciones perdidas Y eras esa mujer y tus ojos mojaban De aurora el llano del cual eras la luna
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